La última entrada trataba de mi total felicidad sin causa, a esa a la que llamo total. Pero no se que pasa; al rato no quiero hablarle a nadie, siento que es gastar saliva al pedo, no me quiero ni reír. Después, tranqui, ni bien ni mal…
Lo peor es que amo estar feliz así de la nada, y a veces no me dura un carajo! La re puta madre encima ahora no se como seguir, se me fue la “inspiración” por así decirle. Para que me vuelva instalé la música pero parece que no funcionó, así que vamos a quedarnos con el profundo silencio de la gente durmiendo…
Recuperé la “inspiración” o al menos se algo sobre qué escribir, con una entrada del blog de una amiga, que hablaba sobre bipolaridad. Sí leyeron bien, bipolaridad, hace referencia a todo lo descripto anteriormente. A cambiar de estado de ánimo repentinamente, debido a bla bla bla; ojala piensen lo mismo que yo, y si no lo hacen están cordialmente invitados a comentar y decir lo que piensan (cosa que no creo que haga nadie porque: o no entra nadie acá, o ni ganas de dar su opinión). Al grano señoras y señores, lo que pienso sobre la bipolaridad, es que es una huevada. Sí, porque le mandan que es una enfermedad, un trastorno y no se que cosa…Pero estoy segura que a casi todos les pasa, o les pasó alguna vez; eso de estar saltando por todos lados, de locura y felicidad y después nada, ni cazas una mosca. Seguro que si, y estos fantasmas ya exageran, que es una enfermedad, dejate de joder…Ahora lo único que falta es que comente alguno y diga que tiene esa enfermedad, literalmente me cagaría la entrada pero bueno…A veces la sopa está que pela, y hay que bancarsela.
